Seamos serios. Estamos en el lustro de lustros. Es decir, somos todos mayorcitos. El mensaje es simple, aunque la forma de decirlo puede partir de muchos sitios.
Definitivamente, ebrio no se hablan las cosas. Sobrio sí. Pero siempre hay algún aliciente para mantener el status quo. Sin embargo hay que superarlo y saber que viene una transición. Corta o larga, no se sabe. Sin embargo, es un cambio.
Dios, dame fuerzas...
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