martes, julio 27, 2010

Desgraciado hijodeperra


Es el título que algunas personas se ganan día a día, y a pulso. Los hay de todos los sexos, razas y edades. Los encuentras en el cine, la biblioteca, el bar, o en la puerta de tu casa. Ese ser dañino que no sabes por qué su familia lo engendró y todavía no ha renegado de él (probablemente creen que es de lo mejorcito que ha caido en la tierra, por un problema de hipermetropía mental) ni si tiene amigos. Ese engendro "patada en la boca", ese "niñato" (de 3 a 99 años). Ejemplos hay muchos: vuvuzelas a las 3 am, doble fila sobre tu coche mientras toma un pincho, señora que se te cuela y te mira mal, perito del seguro...

Pero el de anoche iba con aún más malicia, si cabe. Sí, efectivamente, este odio irracional expresado en dos párrafos se debe al/a los capullo/s que ayer decidieron tocar mi bicicleta, al que a partir de ahora me referiré en segunda persona del singular. Y es que si no puedes robarla, pues buscate otra, o directamente, ¡NO LO HAGAS! Pero no le robes al de tres bloques más atrás su sillín y lo uses como arma para emprenderte a golpes contra la rueda delantera de mi bici. Se me ocurren motivos tipo civismo, amor a la propiedad privada (a la tuya, no a la ajena), respeto, etc. Pero sobre todo porque el día que baje y te vea tocando mi bicicleta, te reviento. Pero con amor, eh?

A ver cuando encuentro tiempo para que me arreglen los radios...

1 apreciaciones:

eme dijo...

Hace demasiado tiempo que no paso por aquí. Habrá que cambiar las costumbres.
Gracias por visitarme. Te sigo leyendo.