miércoles, febrero 17, 2010

El tiempo justo

Cuando estaba en 2º-3º de primaria mis padres me apuntaron a piano. Aún recuerdo que en la primera clase aprendí a tocar do-re-mi-fa-sol con la mano derecha, do-si-la-sol-fa con mano izquierda. Y así de paso supe qué mano era cual (de hecho al principio cuando me decían: "derecha" o "izquierda" ponía las manos juntas y tocaba do-re-mi-fa-sol o do-si-la-sol-fa, para aclararme)
El piano es un instrumento precioso, pero como todo requiere tiempo. Cada vez requería más y yo llegó un momento en el que tampoco quería dedicarle más tiempo. Así que tampoco estudiaba mucho. Y así sucedió que repetí tercero. Al llegar a Zaragoza, obviamente, cambié de escuela. Según ellos tenía un talento magnífico. Al principio la cosa no iba mal. Pero suspendí. La profesora que me pusieron al año siguiente fue un autentico coñazo para un chaval de 13 años, para ella no estudiaba (en parte cierto), no me salían bien las cosas, no ponía bien los dedos, me obligaba a ir a ensayar al centro... Mientras ella me decía que yo necesitaba el triple de tiempo que un alumno medio para sacar una partitura, el director y su hermana le llenaban la cabeza a mis padres con lo maravilloso que era y el don que tenía.
Poco a poco una afición que tanto me gustaba, empezó a cambiarse en una actividad que empezaba a ser un asco. Es por eso que en cuanto acabé el grado elemental, que era el punto al que quería llegar antes de abandonar, decidí dejarlo. Mis padres no lo entendieron, como un hijo con tal talento según los profesores daba la espalda a esa oportunidad que se le brindaba. Mi padre en concreto me decía que con el tiempo me arrepentiría.
Han pasado unos 9-10 años de eso y sinceramente, no me arrepiento. No puedo decir que haya seguido tocando, así que un poco de pena me da el haber perdido lo poco que sabía. Pero sé con seguridad que de haber seguido, lo que le habría cogido es un odio considerable. Hay que saber cuando echar el ancla.

3 apreciaciones:

Patricio Asensi dijo...

intentar inculcar una afición a alguien para la que no está hecho... es casi peor que no inculcarle ninguna. Bien dicho lo del ancla!! Que tb me voy enterando de tu vida, aunque no comente, jejejejeje. Valencia genial, y vossss?

Caballito dijo...

queremos la segunda parte de tu biografia!

Tejismunda dijo...

En pruebas