sábado, diciembre 05, 2009

(No tan) Breve retrospectiva I

Si hay algo sobre lo que he escrito y me he repetido hasta hartar, ha sido sobre la idea de que todo cambia. Es algo que siempre quiero decir, de forma distinta (por no repetirme) y que últimamente ha hecho que me pase horas y horas mirando esta pantalla sin una frase, con un: "el" o un"lo más curioso" o "últimamente" que el maldito autoguardado deja como borradores. Pero hoy he mirado más atrás. Quizás porque estando en casa paso todos los días por mi antiguo colegio, las calles de siempre, el sitio donde antes estaba la carnicería, la casa okupa que ahora es un edificio de tres plantas, el banco de la plaza...

Cuando era pequeño el mundo era una historia cíclica y estática que iba progresando poco a poco, pero que a fin de cuentas era cada año lo mismo. Las clases con su recreo, comer en casa, clase de tarde, actividades extraescolares, deberes y dormir. vacaciones con campamentos, la playa con papá y mamá, un par de semanas con la abuela en el pueblo... año tras año se repetían. Llegó un tiempo en el que me empezaron a hablar del futuro laboral; nos hacían elegir por ciencias o letras, y nos planteron que el instituto se acababa. ¿Qué hacer después? Y si lo tenías claro, el mundo era muy sencillo para ti. Pero si no lo tenías claro, como yo, ahí que te devanabas los sesos para averiguar si lo tuyo era la historia, el magisterio, la medicina, un ciclo superior de mecanizado, o qué.

Tarde o temprano me topé también con el fantasma de selectividad, merodeandome, acechando en los lugares más recónditos. Y esta sombra me preguntaba también sobre mi destino.

Pasada la selectividad y una vez hechos todos los papeleos pertinentes, pasas, según dicen, el mejor verano, por acabar antes el curso y empezar más tarde el siguiente. No lo vi yo tan claro. El verano fue distinto, con toques amargos, y sensación de que algo se acababa.

Con lo cómodo que soy yo resultó bastante raro que me armara de valor y saliera de mi ciudad, mi vida, mis amigos, mi orden social preestablecido, al cual le había dado un toque de barniz y un poco de laca, para que se mantuviera estático, rígido y brillante. Sin embargo ya me había dado cuenta de lo que quería hacer, y prefería arriesgarme a ser infeliz en una ciudad nueva pero haciedo lo que quería, que ser infeliz el resto de mi vida por haber hecho algo que no quería, sólo por quedarme anclado en lo de siempre con los de siempre.

Llegué a la nueva ciudad y al colegio mayor. Todo era un torbellino de novedades. Nervios por las novatadas, la gente que iba a conocer, etc. Lo primero que tuve claro de pamplona fueron 4 sitios y 3 trayectos:

  1. Colegio mayor<-->Universidad
  2. Colegio mayor<-->Estación de buses
  3. Colegio mayor<-->Renfe
Tenía claro pues mi recorrido diario y mis planes de huida. Ahora ya podía empezar a conocer a gente en ese nuevo mundo, a escasas dos horas de casa, pero en el que curiosamente no había nadie conocido.

El primer y gran acierto fue que alguien de letras, como era Mariano, fuera el encargado de contarnos la vida en el CM y sobre nuestras carreras a Biólogos y Químicos. Sin querer, el arrojó una pequeña semilla que aunque por aquel entonces no parecía nada, crecería y daría algo grande, retorcido, ramificado, algo como un alcornoque, un falso platanero o un olivo. Apareció la palabra teatro en el panorama, así como quien no quiere la cosa...

(Continuará. Más que nada porque bastante largo es ya y estamos en el prólogo casi)

domingo, noviembre 29, 2009

Changes

Está bien que lleguen los días que yo quería que llegaran. Pero mejor todavía es que lleguen de la manera que han llegado. Atrás quedaron estreses, ensayos, proyectos, problemas de dinero, frustraciones y situaciones incómodas. Ahora con menos fardos sobre mis espaldas es más facil sonreir, pero con butterflies todavía más.

Encima mi miniviaje a Oviedo no va a ser mi única válvula de escape, otra más larga y más improvisada a zaragoza vendrá bien también.

miércoles, noviembre 25, 2009

Hoy me has dicho hola por primera vez (papapa papa pa papa pa)

Sober drowsyness and butterflies.
Todavía sonrio, sí.

martes, noviembre 17, 2009

Cruce de caminos

La de historias que podría contar si hablara el poste del cruce de caminos del puente. Unía norte-sur y este-oeste siendo punto obligado de paso. La gente lo miraba y él les aclaraba (todo lo que un palo inanimado puede aclarar). Otros se habían sentado a descansar, comer, dormir, discutir, mirar el mapa... Algunas quedaban marcadas en su tronco, normalmente hechas con cuchillo y encerradas en un corazón.

El poste vio miles de personas pasar, algunas volver, otras ir y volver constantemente. Ninguno se quedaba eternamente. Sólo él se mantenia estoico, erecto, firme. Sin ir a ninguna parte. Silencioso, guardando secretos que le era imposible sacar.

lunes, noviembre 16, 2009

Delayed

Aunque con distintos matices, su sueño era básicamente el mismo. Todas las noches aparecía sin saber muy bien como en un aeropuerto construido con cristal y metal pintado de blanco, lo cual le daba un toque muy aséptico. Por las ventanas se veían filas de aviones dormidos, esperando su llamada. Y de repente anunciaba algo por megafonía: "Ding-dong. vuelo con destino a ... embarque por la puerta A8". Mirando alrededor vio la puerta D8!. Tenía que correr hacia la puerta de embarque, de lo contrario perdería el vuelo. Y corría con todas sus fuerzas. Pero a lo que llegaba, en todos los sueños había algo. Cambiaba de nuevo a la puerta D8, cancelación del vuelo, tormenta tropical, recolocación en vuelos de otras compañías (pero con puertas de embarque muy lejanas)vuelo recién despegado.
Quien sabe si fueron días, meses o años los que pasó dando vueltas por ese aeropuerto. Para ser un sueño, sabía perfectamente que entre la puerta C3 y C4 había una hamburguesería con 2x1, en la librería entre la b5 y la b6 siempre vendían como exclusiva el octavo libro de harry potter (como siempre se despertaba cuando surgían problemas, nunca llegó a leer ese libro, aunque fuera producto de su sueño.Sabía que A-B, C-D y E-F tenían conexión subterránea a la altura de la puerta 10, aunque nunca les encontró mucha utilidad. Conocía todos los detalles, y sin embargo no llegaba nunca a salir de ese aeropuerto.
Hasta que un día se hartó. Y en los sueños dejó de correr. es más, dejó hasta de andar. Cada día, conforme daban el horrendo aviso de cambio de terminal, él se sentaba tranquilamente. Pero tampoco hubo forma. El primer día se sentó sobre una silla de ruedas de las de palanquita. Solo que no funcionaba la palanquita. A la maquina le dio el yuyu y le empezó a llevar hacia la A8. Al siguiente día al sentarse descubrió que estaba entre 6 personas en un cochecito de esos que te llevan por el aeropuerto, no pudiendo bajarse, y directos a la puerta A8. Al día siguiente fue en un carrito de maletas...



Hace poco se le ocurrió la última. Cuando anunciaron su vuelo, se tumbó en el suelo. "Ajá! El suelo es inamovible!" Poco le duró la risa. El suelo era una cinta transportadora. No le hizo falta preguntar a donde llevaba. Justo cuando llegó a la altura de la A8 anunciaron el cambio de terminal. Y la cinta cambió de sentido.

sábado, noviembre 14, 2009

No comprendo a la humanidad, pero sufro sus consecuencias. Y cuando éstas te salpican, manchan y desgarran tus mejores galas. No te queda más remedio que quedarte esperando a que el hada madrina se aparezca y te lo arregle. Pero Disney no es la realidad.

Me he dado cuenta de que es difícil compaginar ser una persona decente y bienintencionada con conseguir empatizar con los actos que tú jamás harías. Al mirarlos son como de ciencia ficción: no puede haber alguien que vuele, al igual que tampoco puede haber alguien que haya hecho eso. Pero, sí.

En fin, como dice L-kan
“Me voy a las obras y a las escaleras
a darle patadas a la gente fea.
Lo hago con los ojos, lo hago con la cabeza,
porque nunca me atrevo a hacerlo con las piernas...”

viernes, noviembre 13, 2009

Exteriorización

Dos monitores en el suelo. Una cama sin hacer. Un armario entreabierto y una cajonera malcerrada. Ropa sucia (y limpia) por el suelo. Unas sábanas. Dos torres y un monitor en el armario. Fotocopias desordenadas. Tres perchas. Tres pares de zapatillas, ninguna de ellas emparejadas ni en la misma posición. Estanterias que todavía esperan su organización tras la mudanza. Cables. Cd's y DVD's numerados con un fallido sistema. Debajo de botes, folios, libros, cascos, mecheros, etc, se intuye una mesa. Paredes desnudas que dudan si van si quiera a mediollenarse.

Plantas sin regar. Ropa por destender.

Folios folios y más folios. Cuartillas. Protocolos tachados. Hojas modificadas. Geles anónimos que en su día significaron algo. Dudas. Cosas a medias. carpetas sin clasificar. Desorden en el ordenador y vacío en lo que había que rellenar. Matraces por lavar. Fotocopias por leer.

Y otro día más que digo: "mañana, esto cambia" Pero el plan no funicona.
Y otro día más que me digo: "mañana, cambia". Pero el plan no funciona